Ralph Macchio, un nombre que a simple vista parece de algún orangután enmascarado de Titanes en el Ring, en realidad lo es de un descarnado mal actor que representa a Daniel San. Este chico llega nuevo a un pueblo. Conoce a una rubia con guita que seguramente lo quiere como amigo para siempre. Los cuatrillizos rubios malos lo muelen a palos pa entretenerse. De esta manera conoce al señor Miyagi (medio metro de jubilado pederasta) que lo hace laburar como a un negro mientras se empeda seguido cuidando árboles a su imagen y semejanza. Daniel San, armado de una vincha que le queda de almohada, le reconstruye la casa al chino. Este último le regala un auto que más que auto es un compromiso porque el día que necesite un repuesto va a tener que vender a la vieja. Daniel San, ayudado por 8 negros que le hacen de ancla pa que una ola no lo mande al polo, aprende el golpe mortal de "la grulla". Llega el combate final y todos los rubios le amasijan la entrepierna a nuestro héroe, que cae lesionado. El chino le hace una paja. Daniel San se recupera. El más malazo finalmente le pone la cara en el pie para caer noqueado por miedo a que Daniel se ponga moderno y, como los reprimidos de hoy en día, cace una metralleta y pase pal otro barrio a media universidad antes de mandar su propio paladar a Constantinopla de un balazo. Todos terminan felices, menos el espectador. Un oso bien merecido por el disfraz de ducha.
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