En lo que a mí respecta Pi es, por lejos, el mejor trabajo de Darren Aronofsky. En todo sentido. En blanco y negro, con muy pocos personajes y transcurriendo casi enteramente en ambientes cerrados, surge una historia inesperadamente elaborada y vasta. Lo que empieza como un ensayo minimalista del hombre en su máxima expresión de alienación (Ya de por sí brillante), acaba transformándose en una historia que involucra los principios de los fenómenos naturales, la fe, y una interesante teoría sobre una posible forma en que Dios podría comunicarse con la humanidad, y lo que tendría para decir. Pi es ficción en cuanto a su contenido, pero está muy distante de lo que usualmente entendemos por una película de ficción. Es una demostración patente de que existen otras maneras de contar una historia sin caer en ninguno de los lugares comunes del cine de Hollywood y sin tener que invertir cantidades obscenas de dólares, pero también de que no es necesario ser insoportablemente intelectualoso para contar una historia inteligente.
 Dr. M. Von Katze dictamina: 4.5 osos polares |
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