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Las mujeres de mi generación no saben coger (pero creen que lo saben). Ninguna mujer "sexualmente liberada" con la cual hablé seriamente el tema sabía qué tenía que hacer un hombre para que ella disfrutara del sexo oral. Ninguna, jamás, detuvo todo para largar un "Pará, pará, pará... hacé esto y después esto". Incluso más serio: Ninguna de mis conocidas me admitió haberse reído en la cama. Nunca les hicieron un chiste, nunca les hicieron cosquillas, nunca se golpearon. Sin embargo, todas me dijeron que el sexo en su vida era increíble y se extendieron largo y tendido sobre fantasías cumplidas o experiencias memorables.

Los hombres tampoco van muy bien: Todos admiten que el sexo es estupendo. Pocos me pudieron nombrar más de tres o cuatro zonas erógenas... (¡Exacto, siguen creyendo que las zonas erógenas son zonas delimitadas con precisión, como un mapa con botones! A mí un hombre me calentó extendiéndose largo y tendido sobre la parte interna de mi antebrazo, con besos y mordidas varias. Hace poco, otro lo logró con mis muñecas y la parte inferior de mis manos. ¿Por qué? Simplemente porque cualquier zona del cuerpo apropiadamente estimulada es erógena, y si usted no se pasa el tiempo suficiente descubriendo el cuerpo de su pareja porque está muy ocupado teniendo sexo de película porno jamás lo sabrá. Sigamos.)

Todos están convencidos de que las mujeres disfrutamos más con la estimulación vaginal que con la clitoriana (dicho de otro modo: Están convencidos de que entre lesbianas se necesita un pepino o no hay noche). Ojo, todos nuestros hombres tienen sexo by the book (eso lo aprendimos de nuestra generación anterior): Todos te dan juego previo aunque no tengan idea cómo hacerlo. Todos se preocupan porque vos llegues al orgasmo, aunque no sepan colaborar para lograrlo. Todos se preocupan por durar mucho (¿Será cierto el mito femenino de que los hombres piensan cosas desagradables para durar más? Nunca lo admitirán).

Bueno, acá va la Gran Verdad: El sexo by the book es una mierda.

Así como la ve, esta chica no sabe coger.
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El sexo en nuestra generación es lo menos relajante que hay. Es acartonado, rígido, aburrido. Está llenísimo de la presión de que sea sexo estupendo, y ninguno de esos chicos que cogen más que cualquiera tiene idea de lo que es el sexo estupendo. Nuestro sexo es solemne, parece ambientado a propósito. Está completamente diseñado para hacernos acabar satisfactoriamente a los dos, a la vez si es posible. ¿Cuál es el punto de pasarse media hora tratando de lograr que acabes a la vez que yo? Nadie lo sabe, pero lo hacemos igual. ¡Dios mío, cómo vamos a pretender que el hombre acabe y el sexo siga! ¡Yo nunca vi eso en ninguna película erótica!

Si por lo menos en mi caso logré sacarme todos esos prejuicios estúpidos de la cabeza (y sí, el sexo con tipos grandes tuvo mucho que ver en eso), sé que cualquier otro puede hacerlo.

La próxima vez que estés cogiendo no tengas miedo de comentar algo que se te vino a la mente y que salga de los "ah... oh... uh...". Una vez, no sé por qué, dije algo como "explicáme la teoría de la relatividad" entre risas, y sí, mientras pasaba todo mi pareja lo hizo. No recuerdo cuántas veces acabé ni cuánto duramos, pero sí estoy segura de que fue una de las mejores sesiones de sexo de mi vida, solamente porque justo antes de acabar estaba descostillada de risa, y él también.

Alguna otra vez, podrías descubrir que el sexo sin penetración es posible. Alguna otra, descubrir que el sexo no tiene por qué terminar cuando el hombre llega al orgasmo. Y ya que estás, podrías descubrir que, si sos hombre, podés seguir una vez que acabaste sin que tengan que amputarte la pija por hacerlo. ¡O mejor! ¡Descubrí que a las mujeres también nos gusta acabar con el sexo oral, y que las mujeres multiorgásmicas pueden hacerlo más de una vez!

Más importante aún, porque todos esos consejos solo servirán para darte más reglas: Olvidáte de las reglas. Cada pareja es un mundo, y lo que le gusta a cada uno solamente lo saben ustedes.

Descubrí que una pareja con la que tengas confianza y te lleves bien -haya amor o no- es infinitamente más satisfactoria sexualmente hablando que un/a modelito cumpliéndote una fantasía. El uniforme de colegiala, el sillón kama-sutra, el jacuzzi y el gel íntimo con efecto warming son completamente inútiles cuando hay buen humor, relajación y ganas de pasarla bien. Dejá de pensar en cómo seguir la guía para tener sexo estupendo y simplemente tené el sexo como quieras tenerlo, sin preocuparte por lo que Rocco Sigfreddi o Jenna Jameson pensarían de vos. Con toda seguridad, ellos detrás de cámara sí tienen sexo torpe, divertido, confuso. Y con más seguridad aún, para tener sexo estupendo nadie jamás leyó un libro o miró una película. La mejor receta es tirarse con el otro y animarse, sin quedar mal, a preguntar "¿Che, y... cómo te gusta que te toque?"


[ Esta nota es un contrapunto a "El seso débil del sexo fuerte", de æclipse µattaru. ]


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