ace en Londres en 1827, producto del desesperado amor de un joven escritor francés por una cortesana (ella huyó de él hasta llegar a Inglaterra, donde conocería a quien sería el padre de la criatura).

Aficionado a lo primero que se le cruzara por delante, se ve privado de una vida normal. La suya es un experimentar constante e incongruente que ensancha su horizonte de conocimiento hasta tenerlo delante de sus narices. Así, logra dar con el sentido de la vida a la increíble edad de 18 años y resuelve suicidarse, satisfecho con el hallazgo.

Seis horas después se arrepiente y logra volver a este mundo gracias a un pacto diabólico. Lucifer le ofrece regresar, olvidar el sentido de la vida y agrega un par de zapatillas nuevas a cambio de su alma, pero él lo convence de entregarle las de todos sus amigos y fans en lugar de la propia. El Diablo, admirado ante un mentiroso tan hábil, se deja estafar con tal de conservarlo como aliado. Para potenciar sus capacidades y evitar que se desvíe hacia el lado oscuro del lado oscuro, Satanás lo devuelve a la Argentina de fines de siglo XX.

Ya establecido en el País de los Vivos, continúa con su modus vivendi anterior, atolondrado por la leve sensación de que es un enviado, un instrumento para llevar a cabo un plan superior. Ingresa a todas las sectas y masonerías que existen, sin saber que sólo se puede pertenecer a una. Abrumado por las múltiples expulsiones y amenazas de muerte, se refugia en la rutina diurna y la vida universitaria. Estas concesiones al sistema le dejan un pequeño margen de maniobra para seguir satisfaciendo sus afanes proféticos a través de la escritura, la lectura y la consecuente prédica subliminal en todo tipo de reuniones sociales

Carta

A esta altura los dos sabemos (frase mentirosa, arrogante, ¡maravillosa!) que nada de lo que diga aquí podrá prorrogar el juego, cuando termine con esto espero que se siga pareciendo a mi idea original de un homenaje post mortem sin faltarle el respeto a las cenizas que ya de por sí están demasiado revueltas

Caigan las fotos

Arma el álbum, la colección, el tiempo pasa y el tiempo pasado se vuelve ese estúpido fantasma que habitó al botototo o la menigia y le indujo a organizar la estúpida reunión nocturna para el estúpido reencuentro (todo muy redundante aunque se omita el adjetivo)

¿Cómo se llama la obra?

... la mesa arrebatada de borradores, cuadernos y revistas, el runrún del ventilador de techo que andá a saber para qué lo había prendido, la taza que el viento o el gato habrían tirado al piso (para el caso es lo mismo, cualquiera de los dos se sentiría igual de culpable)

Esperando la Neutrónica

Todos estos devaneos tienen que ver con este ataque de epilogación que deriva del cierre del 2006 ¡Todos a epilogar, que se acaba el mundo! ¡Epilogue su vida, su perro, el árbol de la esquina, el lechón antes de que se eche a perder! ¿Se acabará el mundo esta vez?

Ficción de otra estación

El sol se prepara para lanzarse en picada hacia el horizonte, luego del gran esfuerzo que significó estar ahí arriba apuntalando el fatal aburrimiento de una tarde de lunes

Influjo Lunar

Trepó una de las rejas e intentó forzar las tablas de una de las ventanas con una patada, pero no tuvo suerte. Hizo lo mismo en la otra y se asustó, no de encontrarla abierta, sino de haber optado con cierta naturalidad por empujarla suavemente, suponiendo que ésta se abriría

Instructivo para un día, ayer

En esa lentitud, esa calma del desenlace obvio, se desata el desasosiego, la prisa, sálvese quien pueda, corran a cubierto, primero usted, después su mujer y sus niños y después qué importa; se sabe que el tiempo nunca alcanza cuando el final se sabe de antemano

Más allá del rocanrol

Juan se levantó de un salto y quedó tambaleándose en el lugar donde había caído, recuperándose del mareo que le produjo el ya mencionado procedimiento y tal vez alguna que otra (des) medida de whisky por la tardecita

N.N.

Sigo sin ser vos, no me acuerdo de ningún mar y la única voz que resuena es el eco de mis gritos que se van apagando de a poquito. Me río al conjeturar que la angustia propia es mucho menos chocante en tercera persona

Recuerdo (tonto)

Aún cuando fuera cierto, no iba a dejarme inhibir por los toscos esfuerzos de un sujeto que, de pretender mi mismo objetivo, corría con claras desventajas estetico-odoríferas que no vienen a cuento. Esta vez no cabe desmentirlo, parece que abrigo cierto rencor hacia los colectiveros

Tarea para las vacaciones

Gracias a su constante curiosidad la lectura debe haberse acelerado, con lo cual le comunico que me está alterando el tiempo de las cosas, sobre todo el de esta chica de la que le estoy hablando. Visto y considerando que no hay manera de lograr que usted desista, paso a decirle que ya la despertó


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