Página  1 | 2 | 3 




















Dependiendo del léxico disponible podría decirse que un chubasco, que lluvia, que chaparrón, que lloran los ángeles (pero esto ya sería demasiado), que caen teresos de punta, que Noé ya está sacando el arca, que Rosario pasada por agua. Si alguien dice telón en lugar de cortina es porque la intensidad de la caída llega a afectar la visibilidad, y vuelve las veredas transitables sólo para aquellos espíritus más intrépidos, los urgidos y los que les gusta chapotear y salpicar al que pasa por al lado. En fin, verá que la película acuosa se ha extendido de manera total y uniforme en cuestión de unos pocos minutos, la tierra ha cedido en el hormiguero y las formas se han ablandado; si no se deshacen al menos se limpian un poco. Con los hombres parece que pasa lo mismo, el agua los lava, los enjuaga (con cierta aspereza) hasta que encuentran un techo, una galería, un paraguas generoso, un resquicio en el que al llegar se encuentran con un algo inusual: están despiertos y completamente despabilados y ni siquiera es mediodía.

Mírelos bien, se sonreirá al ver que se sacuden como perros recién bañados, comparación de una exactitud irrebatible teniendo en cuenta que tanto unos como los otros han sido mojados a la fuerza. Se frotan los rostros y los brazos y las manos y desparraman la humedad al intentar quitarla. El reparto de agua se siente bien en la piel, como un recuerdo de la ducha en la mañana. Obviamente esta comparación es decididamente menos irrebatible que la anterior; hay mucha gente que no disfruta o no acostumbra o tal vez no puede darse una ducha en la mañana, y como tal merece ser tenida en cuenta... Y NADA MÁS. Los oídos se pierden en una multitud de ruidos, aunque correspondería hablar de sonidos, que florecen ante la detención simultánea de gran parte de los transeúntes. Piénselo bien, no es que haya silencio, los colectivos y vehículos siguen andando, echando humo y metiendo ruido sin problema; se trata de que los tipos han despertado, han dejado de marchar para poder ver y escuchar (la rima es circunstancial, siga por favor). No se preocupe por los que todavía no se han despabilado y siguen dando vueltas en la misma baldosa y apurando el cuándo parará, es cosa de un ratito hasta que se resignan al hecho de que ese lugar, esa persona, esa cosa, ese trámite tendrá que esperar.

Vea cómo el hombre recuerda por un ratito que es insignificante su voluntad comparada con la del mundo que le hospeda, y acaso es tan bella la imagen que despliega en las calles como el darse cuenta de su significado ¿Tal es la magnitud de la lluvia, tal puede ser el poder de las fuerzas que rigen la Tierra? No pierda tiempo en buscar la respuesta en su colección de Billiken, concéntrese en lo que está pasando, en lo que le está pasando. Con el despertar renace, se desentumece, la sensibilidad, cosa poco útil y menoscabada en estos tiempos por las prioridades, los objetivos, las tareas y las responsabilidades (cuatro palabras progre cuatro). Entonces es cuando usted debe afinar la vista, la percepción que por esa misma circunstancia se ha agudizado y perfeccionado en este momento, porque por fin logran verse allí, delante, debajo y empapados por esas patota de gotas gordas y sonoras. El encuentro es extraño y refrescante, reconforta aunque más no sea porque qué tiempo loco no y yo que salí sin abrigo ni paraguas y al final me mojé toda y bueno a todos nos pasó alguna vez, che. Claro que el más común de los casos es torpe y previsible en el diálogo, lo hacen a tientas y con la cautela que implica esa situación incómoda de no tener lugar a dónde llegar urgente porque sino mi jefe me mata. De común acuerdo (tácito), comulgan en mirar cómo el agua sigue en un perpetuo estrellarse por todo el hormiguero, primero de arriba hacia abajo, luego de derecha a izquierda, más allá de izquierda a derecha, por cada canaleta, junta de baldosa o peinado raya al medio, y por último no falta el bendito iluso que se distraiga unos minutos más esperando que llueva de abajo hacia arriba. Por favor, no se ría de este último.


Página  1 | 2 | 3 

Letras Cafeinadas es un proyecto autónomo sin fines de lucro llevado adelante por æclipse µattaru. Todo el material publicado en este sitio cuenta con la autorización expresa de sus respectivos autores. O al menos con la autorización de impostores muy convincentes. O, en el peor de los casos, con un silencio que sonaba mucho a que estaba todo bien. Si usted reconoce alguna de las imágenes utilizadas en este sitio como propia, contáctese con nosotros para que sea otorgado el debido reconocimiento. O para que la imagen sea removida, si fuese usted una persona realmente horrible :(

Contacto: webmaster@cafeinitaprodigo.com
(c) 2005-2008 La Hermandad de la Cafeína

eXTReMe Tracker